miércoles, diciembre 23, 2009

navidad 2009, 25 años

Después de que sus ojos azules me fulminaran en un instante, justo cuando se me nublaba la vista, sentí el mismo golpe


... Supongo que estás de vacaciones. Disfruta estos días. Cuídate mucho, feliz navidad, un abrazo. No contestes nada, ya ves que eso de las medias tintas no se nos da.

lunes, noviembre 02, 2009

Un poco más allá

Jamás podría explicar cuán placentero era poder escuchar las trompetas.

Encontraba la imagen que había imaginado; la imagen misma del cigarro a su lado, la computadora al frente y el marco de la ventana rodeando su figura. Era el tiempo de escribir, era el tiempo de las lluvias. Y era hermoso observar el movimiento de las nubes.


Entonces me di cuenta, de que era una especie de vampiro; me alimentaba de las personas que estaban a mi alrededor, si eran jóvenes, me sentía joven, de nuevo me sentía como de 17 años; si eran adultos, envejecía sin razón aparente.

domingo, septiembre 20, 2009

Sueño 3.1416

De nuevo me atacan los sueños..

En la sala de espera, un doctor dijo que estaba muy mal. Había sido terrible, la camioneta quedó desecha. Estaba muy mal, en terapia intensiva. Dijeron que estaba embarazada.

No podía discernir entre las cosas que escuchaba, se mezclaban con el eco de la sala, el frío y el bloqueo de mi cerebro.
No podía discernir entre la traición, desesperación y la impotencia.

martes, agosto 04, 2009

En alguna película escuché que cuando tienes 25 años crees que lo sabes todo, llegan los 30 y te das cuenta de que no sabías nada.

Creo que los 25 son más confusos que los alocados 17. Ir de un lado a otro o estar, qué era eso...
Cada vez parecía que se alejaba más y más del objetivo, pero cómo saber en verdad si se consolaba en quimeras, o si tenía la certeza de poder llegar...

viernes, julio 31, 2009

sin tiempo definido



Fotos de memorias


1.La vista desde el departamento en la ciudad magnolia.. magnoliafive


2.Un tradicional 12 de diciembre en casa de los Ramírez


3.Altar perdido en San Cristóbal de las Casas


4.La Luz que cubrió al malabarista

domingo, julio 05, 2009

Por qué antes era más sencillo hacerlo

Reviso uno de mis cuadernos de la universidad; no sé en qué momento me dejaron de gustar las libretas de espiral, de tal forma que me hice fan de esos cuadernos cosidos, tipo francés. De repente tenía la manía de comenzar a escribir de la última página. Entre las líneas de los apuntes solía escribir, parecía que era sencillo, entre las líneas de ética especializadas en sedimentación y tradición, hay otras líneas azules...

Diatesis mórbida de mis extremidades entumidas. Quisiera permanecer en la esfera. Ayer fui al centro, la idea era ir al cine, pasé por Juan al ayuntamiento, pero no lo dejaban salir; su jefa, mujer obesa, quizá mal cogida, gritaba, no paraba de gritar, en tanto que yo, del lado de la recepción pensaba en lo que no quiero hacer de mi vida y lo difícil que sería hacer lo que quiero, justamente, evitar caer en esa rutina.
Minutos después, cuando uno de los empleados cerró la oficina, terminé por desesperarme. Intenté dormir un poco, era agradable el frío del aire acondicionado. Otra mujer que había estado escribiendo sin parar, desde que llegué, se acercó a la puerta para salir a tomar aire, yo aproveché para irme. Sólo le envié un mensaje a Juan para decirle que estaría en samborn´s ojeando revistas.

El contacto con el aire caliente, del exterior

sábado, julio 04, 2009

Justo en ese momento pude entender cual era la clave. El sexo como la mayoría de la cosas de dos, es una lucha de poder. Sino entiendes, sino conoces las debilidades de tu enemigo, es sumamente complejo que puedas con él, eso es totalmente lógico.

Como en las tácticas de guerra, ahora entendía que no conocía sus debilidades, que por eso había huido, qué más podría hacer. Incierto. Desconcertante. Se retiró sin saber nada de él.

Un simple beso en el cuello habría bastando.

Ahora entendía que, en todas esas horas, no lograba alinear sus defensas. Había acabado por completo con su ataque, probable que esperara la revancha.

No supo como devolver ese placer, no pudo mover una pieza.
Había perdido.
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